Creo en las rachas. Algunas mas largas que otras. Algunas
muy malas, otras excelentes, inolvidables. La vida de cada uno pasa por estos
periodos por los cuales, a veces sin darnos cuenta, vamos transitando nuestro
camino.
Al no estar convencido de que el destino de cada persona
ya “esté escrito” como se dice, uno puede muchas veces influir en estas rachas
buenas y malas de la vida. También están regidas por la suerte y el azar. Si
creo en la suerte y el azar.
Uno puede ponerse a pensar porque a veces le tocan tantas
cosas malas, o que en ese momento cree malas, todas juntas. Claro, uno nunca se
cuestiona cuando la seguidilla de eventos o cosas que le pasan son muy buenos!
También podemos aceptar simplemente esto de lo que estamos hablando: que hay
rachas buenas y malas y eso no va a cambiar. Y actuar en consecuencia de eso.
Si nos ponemos a pensar, son pocas las veces que una racha buena de cosas se da
en todos los aspectos de nuestra vida a la vez, y viceversa, es raro.
Creo que muchas veces uno mismo es quien influye de manera
positiva o negativa para estirar o cortar una racha, ya sea buena o mala. A eso
es que hay que estar alerta, si nos creemos en desgracia, es posible que un par
de situaciones malas por las que estamos atravesando, desencadenen una racha
mala, larga, o muy larga. Y es aquí donde hay que estar atento, para no ser uno
mismo quien transforme una o un par de cosas malas en algo cotidiano. Al final,
todos queremos que nos sucedan cosas buenas, o no?
Es así, que si logramos aceptar que nuestra vida es un
vaivén de situaciones, eventos, personas, por la cual vamos día a día, y que
somos insignificantes en un universo tan grande, es posible que aprendamos a
vivir mejor con nosotros mismos. Sin creernos víctimas del destino cuando pasen
cosas malas, y disfrutando cada momento y cada persona en nuestro camino cuando
las cosas vayan mejor. Al fin de cuentas, no sabemos cuanto tiempo nos queda acá…

No hay comentarios:
Publicar un comentario