miércoles, 14 de octubre de 2020

Un sueño

Tengo un sueño. Y no lo cuento a modo de protesta, ni con rabia. Sueño con vivir lo que me queda de vida junto a mi familia en un país diferente. Un país en el que uno pueda tener previsibilidad. En que la inseguridad no sea algo cotidiano. En el que no sabes que va a pasar mañana o el mes que viene. En el que no haya inflación, las cosas y la comida aumenten semana a semana (si, semana a semana). Un país en el cual puedas acceder a tener una casa propia. En el que puedas vivir bien si sos artista, si sos médico, maestro, emprendedor, chef, o lo que quieras ser, sin morir asfixiado por impuestos en el intento. En el que si emprendes y das trabajo no seas mal visto.  En el que no te pases media vida pensando de que vas a vivir cuando te jubiles, porque no vas a tener ni para los medicamentos. Un país que te permita crecer si así lo queres. Que te permita vivir libre, en todos los sentidos. En el que no tarden 30 años en hacer una ruta o un puente. Un país en el que no te saquen las esperanzas. Que no arrollen tus ganas de hacer cosas nuevas y tus sueños. En el que no haya tanta desigualdad. En el que no crezca la pobreza año a año. En el que toda población prefiera, quiera y pueda trabajar. En el que los políticos que manejan a su antojo nuestros sueños y nuestra vida, al menos no roben. En el que funcione la justicia. 


Pero ya perdí las esperanzas de que este hermoso país que es Argentina cambie su rumbo y sea como yo sueño. Siento que me robaron el futuro, y el poder criar a mi hija en el país que quisiera para nosotros y para todos. Ojalá sea acá o en otro lado, vuelva a creer que todo esto se puede. Y se pueda vivir en un lugar en el que ser feliz no cueste tanto.