Ya no hay vuelta atrás, al menos en el corto o mediano
plazo.
En los últimos años de nuestro país, se genero una división
muy importante, que partió a nuestra sociedad en dos.
Lo malo de eso, fue que se hizo generando dos fanatismos.
Los fanatismos no son buenos, por propia definición. Han generado, y parece ser
sin retorno, una división y un enfrentamiento en la sociedad, que trasciende si
algo esta bien o mal. Ya no importa la realidad, no importan los hechos, porque
siempre una parte la vera mal y la otra bien, o viceversa.
Y una sociedad, o un país, no escapa a una regla común: ya
sea en una familia, en una
empresa, en una pareja, o en un país como es en este caso, cuando hay una
división no inteligente, sin dialogo posible y con un enfrentamiento asociado
a fanatismos, no hay solución.
Será entonces inevitable, leer y escuchar a diario de temas
políticos, económicos y sociales mediante este fanatismo, mediante esta
división definitiva de nuestro país. Una parte tira para cada lado, y cuando
pasa eso, no se avanza en ninguna dirección, no al menos de forma constante.
Seguramente el país y la sociedad continuarán su camino, del
modo que salga, del modo que se pueda, como hasta ahora. Quizás en algunas décadas
mas maduremos y se pueda crecer. Mientras tanto, habrá que lidiar con esta situación
y evaluar en que usar energías, y en que ni detenerse un minuto a analizar o
perder tiempo.
