Sé que no cambia nada más que un día más que la vida del día anterior, y que yo al menos no me siento de esa edad al cumplir 50. Pero te hace un clic, “ya tengo 50 años”. Y no son pocos. Por suerte llegamos bien, de salud, de nivel de vida (pese a que me gustaría estar con otros objetivos cumplidos, no me puedo quejar en relación a mucha parte de la población).
Pero van quedando cada menos pelotas por jugar (no voy a usar “balas por tirar” porque no soy cazador). Y eso también hay que saberlo. Tengo más para agradecer que para quejarme (pese a que lo hago seguido, es algo que estoy tratando de cambiar). Espero este número 50 me dé la madurez para ver eso, y para tomar las decisiones que se requiera para cambiar lo que me gustaría cambiar, pero más que nada, para tomar únicamente con buena actitud las que no puedo cambiar.
Salud y gracias por haber venido a compartir anoche y cada día.
